Rutinas

Mi primera vista de la ciudad desde la ventana del Hotel NH.

Obsesiva-compulsiva.  Esa es como yo me describiría.  Tengo mis rutinas diarias y mi propio ritmo de vida, y cuando mis patrones de conducta están interrumpidos me pone mucho estrés.  Por eso, ésta experimenta de ser estudiante de intercambio me hacía  muy ansiosa antes de que vine a Chile; pero ahora, después de solo dos semanas y media en el país, siento cómoda.  No me parece raro o forzado cuando subo el metro para reunir con mis amigos o que mi desayuno ya está preparado cuando me despierto (un evento que casi nunca sucedo en mi casa en los Estados Unidos).  No sé cual es la cualidad que tiene Santiago, pero, aunque no he explorado mucho de la ciudad, todavía siento que estoy un parte de la vida acá.  Cada día es más y más fácil hablar en español y las palabras ya no me sienten extraños en mis labios.  Cuando conocía a mi familia sentí como fuimos familia de verdad y creo que eso es un factor muy grande en mi comodidad en el país.  Toda la gente que he conocido acá ha sido personas amables y simpáticos.  Es increíble que yo, una persona con tantos problemas con interrupciones en mis rutinas, pueda estar tan relajada en un nuevo ambiento en tan poco tiempo.  Creo que hay algo especial que tiene Santiago y el país de Chile.  No sé exactamente que es, pero estoy entusiasta para pasar los próximos cinco meses buscándolo.

Puesta del sol en los Andes. Maravillosa.