Último blog para mi clase

Una de mis metas más importantes en mi decisión de estudiar en Chile era relajar. No solo en el sentido en que personas relajan cuando están de vacaciones. Quería tratar de combatir todos mis ansiedades y tratar de tomar el tiempo para divertirme en mi vida. En los Estados Unidos somos enfocados en el futuro, en lo que pasará próximo. Personalmente a mi no me gusta ralentizar y tener tiempo de pensar en mi vida, mis decisiones, mis relaciones. Creo que tenía miedo de parar.  Pensé que si pariera no empezaría de nuevo.

La cultura acá es muy diferente que la en los Estados. Como he notado en mis blogs anteriores, se enfocan más en el presente. No piensan mucho en el futuro y eso uno puede ver en muchos aspectos de su vida. En este país la vida fluye pero no en la misma manera en que la fluye en los EE.UU. Allá hay fluidez porque personas tienen hartas cosas que hacer y ellos planean cada momento de la vida para que tengan tiempo por todo. Aquí es más como la vida fluye porque no hay el sentimiento que necesitan dar prisa en cada cosa que hacen. Me parece que es menos que la vida fluye acá y más que la vida ondea. Los chilenos toman cada día como las ondas del océano – no pueden anticipar las próximas antes de que la primera rompa.

Hay muchos aspectos de la vida diaria de un chileno en que uno puede ver su vista relajada de la vida. Unos de esos son su percepción del tiempo, sus horarios de comer, la manera en que hablan y además en como caminan. Cada de esas cosas puede parecer algo simple y pequeño pero cuando se juntan crea una cultura y una población calma y que disfruten cada día individualmente.

Para empezar, mi percepción del tiempo y lo de los chilenos son cosas muy diferentes. Al principio del semestre cuando mi familia me dijo “vamos a comer en una media hora,” pensé que de verdad sería una media hora. Esperaba una media hora, después una hora, a veces dos y finalmente comimos. Si eso pasara en mi casa en los Estados, quejaría a mi mama y diría que si ella me dijo una media hora, la comida debe estar lista en media hora. Eso no es decir que estoy impaciente, es que cuando tengo hambre, tengo hambre. La misma cosa pasa cuando mi familia me dice que vamos a algún lugar. Si dicen que vamos a las dos, yo sé que no vamos hasta las cuatro, tal vez más tarde. Era difícil acostumbrarme a esa percepción diferente del tiempo. Me gusta estar en un horario fijado y me gusta saber a que hora exactamente voy a hacer cosas. La percepción chilena del tiempo me ha forzado vivir más en el momento. Ahora estoy cómoda cuando no estoy segura de lo que voy a hacer con mi día.

Un tema relacionada con la percepción del tiempo es el horario chileno de comer. En los EE.UU. llamamos lo que estamos comiendo depende de la hora del día. Si es la mañana, estamos comiendo desayuno; si es la tarde, es almuerzo; y si es la noche, es la cena. Estamos rígidos en eso. Un estadounidense que se levanta a la una por la tarde y come algo no diría que eso es desayuno. En contraste, mi familia chilena hace eso mucho. Por los fines de semana no es extraño si se levantan a las doce o a la una. Cuando eso pasa no comen hasta la una o las dos, pero todavía lo llama ‘desayuno’. Ese hecho significa que los chilenos tienen mucho más flexibilidad en su horario de comer. Lo que es importante para ellos no es la hora en que comen, es que cada día comen desayuno, almuerzo y cena (y a veces once) en ese orden. Creo que no es importante lo que personas llaman la comida, es que esos nombres señalan algo sobre la cultura.

Otro ejemplo del carácter relajado de los chilenos se presenta en como hablan. Escribí una entrada de mi blog sobre este tópico. Usan mucho el subjuntivo y expresan el sentimiento que no tienen control sobre mucho en sus vidas. Como dije en mi entrada, a primera vista eso puede parecer algo triste, que siente fuera de control. Pero de verdad solo perciben que sus vidas están en las manos de dios. Creo que no podía cambiar mi manera de pensar así. Cuando planeo a juntarme con alguien, asumo que va a pasar. Nunca diría algo como “nos vemos, si dios quiera.” No puedo pensar como eso, pero no me parece extraño ahora.

Finalmente, los chilenos muestran su actitud relajada en como caminan. Los estadounidenses casi no andan, siempre corren. Al mínimo hacen que se llama en los Estados un ‘power walk’. Tienen cosas que hacer y necesitan terminar con todos sus trabajos del día. En Chile no es así. La gente toma el tiempo para – como decimos en inglés – ‘parar para oler las rosas.’ Caminan mucho más lento – algo que muestra su cultura relajada. No solo es que los chilenos caminan lentos, es que ellos caminan en un orden desorganizado. No caminan derecho, caminan en forma zig-zag. Si trates de pasar un chileno, lo más probable es que irían a cambiar de posición para estar en frente de ti. Esa es otra manera en que sus acciones muestran que están más relajadas. No importan que están haciendo y también no importan que están haciendo los demás.

De todas maneras la cultura chilena es más relajada que la de los Estados Unidos. Las cosas que mencioné antes solo son unos ejemplos de cómo se comportan que muestran que están una gente que toma más tiempo para disfrutar todo. No planean cada aspecto de sus vidas como en América del Norte y eso me parece algo bueno. Los estadounidenses les importan demasiado sus horarios y las cosas que han planificado. Creo que como una gente y una cultura necesitan relajar un poquito más.